sois en cifra veloz

lo mismo que la roca, el huracán, la gema,

el iris y la voz.

Pájaros de las islas, ¡oh pájaros marinos!

vuestros revuelos, con

ser dicha de mis ojos, son problemas divinos

de mi meditación.

Y con las alas puras de mi deseo abiertas

hacia la inmensidad,

imito vuestros giros en busca de las puertas