que te ha encontrado la virtud

de perpetuar tu juventud,

toda grande y toda bella,

y sabes quererte y conservarte,

ten fragancia y ten conciencia,

y oye el secreto de la ciencia

que tiene la virtud del Arte...

III

Puesto que tú me dices que eres mi hijo, ¡hijo mío!,

y tienes fe en mis lirios y confianza en mis rosas,