con gestos, voluntades y ademanes de vivos.

Se han juntado a la tierra, porque es carne de tierra

su carne; y tienen brazos y tienen vientre y boca

que lucha por decir el enigma que encierra

su ademán vegetal o su querer de roca.

En los Getsemaníes que en la isla de oro

fingen en torturada pasividad eterna

se ve una muchedumbre que haya escuchado un coro

o que acaba de hallar l'agua de una cisterna.

Ni Gustavo Doré miró estas maravillas,