nos ofrece el naciente de una inmediata aurora,

con lo que todo quiere y lo que nada alcanza,

que es la fe y la esperanza y lo que nada implora.


ALMA MÍA

Alma mía, perdura en tu idea divina.

Todo está bajo el signo de un destino supremo;

sigue en tu rumbo, sigue hasta el ocaso extremo

por el camino que hacia la Esfinge te encamina.