como la rosa de Malherbe, ella ha vivido

la vida de una flor.

Dejó el fuego fugaz la dulce adolescencia

al influjo mortal,

¡y se fué hacia el azul, como se va la esencia

del pomo de cristal!

Tal las almas se van sin oir nuestro grito

ni escuchar nuestro adiós,

y se echan a volar buscando el infinito,

esas aves de Dios.