¿Cómo no supe aquel día

que me habías de olvidar?

Está ardiendo mi incensario,

es una copa de Ofir.

«Navegar es necesario»

y es necesario vivir.

Me dan los vientos su aliento

y sopla mi voluntad.

Séle tú propicio, ¡oh viento!,

a la barca de Simbad.