... La Isla quema. Arde el escollo,
y el azul fuego envía.
MIDI, ROI DES ÉTÉS, COMO CANTABA
EL CRIOLLO
francés. Un mediodía
y el azul fuego envía.
Es la isla del Cardón, en Nicaragua.
Pienso en Grecia, en Morea o en Zacinto.
Pues al brillo del cielo y al cariño del agua
se alza en frente una tropical Corinto.
Penachos verdes de palmeras. Lejos,
ruda de antigüedad, grave de mito,
la tribu en roca de volcanes viejos,
que, como todo, aguarda su instante de infinito.
Un ave de rapiña pasa a pescar y torna
con un pez en las garras.
Y sopla un vaho de horno que abochorna
y tuesta en oro las cigarras.