HISOPOS Y ESPADAS
han sido precisos,
unos regando el agua
y otras vertiendo el vino
de la sangre. Nutrieron
de tal modo a la raza los siglos.

Juntos alientan vástagos
de beatos e hijos
de encomenderos con
los que tienen el signo
de descender de esclavos africanos,
o de soberbios indios,
como el gran Nicarao, que un puente de canoas
brindó al cacique amigo
para pasar el lago
de Managua. Eso es épico y es lírico.


V—CANCIÓN