IX—EN CASA DEL DOCTOR LUIS H. DEBAYLE.—TOAST

ESTA CASA DE GRACIA Y DE GLORIA ME AUGURA,
en tan dulces momentos, que son de Epifanía,
como el amanecer de un encantado día
que iniciase las horas de una dicha futura.

Aquí un verbo ha brotado que anima y que perdura,
aquí se ha consagrado a la eterna Harmonía
por las rosas de idea que han dado al alma mía,
en sus pétalos frescos, la fragancia más pura.

Suaves reminiscencias de los primeros años
me brindaron consuelos en países extraños,
y hoy sé por el Destino prodigioso y fatal,
que si es amarga y dura la sal de que habla el Dante,
no hay miel tan deleitosa, tan fina y tan fragante,
como la miel divina de la tierra natal.