Y suena esa divina musiquilla
de «La Giralda», que es toda Sevilla,
y es torera y graciosa y animada,
y habla de la mujer enamorada
que nos espera... Y nombra
naranjos y azahares,
y la caña olorosa,
y una alegría rítmica en cantares,
y una tristeza vaga y lujuriosa...
Los látigos chasquean,