Mientras derrocha la audaz seguidilla
Bruscos acordes y raudos alegros.
Ritma los pasos, modula los sones,
Ebria risueña de un vino de luz,
Hace que brillen los ojos gachones,
Negros diamantes del patio andaluz.
Campo y pleno aire refrescan sus alas;
Ama los nidos, las cumbres, las cimas;
Vuelve del campo vestida de galas,
Cuelga a su cuello collares de rimas.