Y el ebúrneo cisne, sobre el quieto estanque,

Como blanca góndola imprima su estela,

La marquesa alegre llegará al boscaje,

Boscaje que cubre la amable glorieta

Donde han de estrecharla los brazos de un paje,

que siendo su paje será su poeta.

Al compás de un canto de artista de Italia

Que en la brisa errante la orquesta deslíe,

Junto a los rivales, la divina Eulalia,

La divina Eulalia, ríe, ríe, ríe.