Ornan los muros mosaicos y frescos,
Áureos pedazos de un sol fragmentario,
Iris trenzados en mil arabescos,
Joyas de un hábil cincel lapidario.
Y de la eterna Belleza en el ara,
Ante su sacra y grandiosa escultura,
Hay una lámpara en albo carrara.
De una eucarística y casta blancura.
Fuera, el frondoso jardín del poeta
Ríe en su fresca y gentil hermosura;