Rica armadura sonora a su paso,
Firme tizona, broncíneo olifante,
Listo y piafante su excelso pegaso.
Y de la brega tornar vióle un día
De su victoria en los bravos tropeles,
Bajo el gran sol de la eterna Harmonía,
Dueño de verdes y nobles laureles.
Fué aborrecido de Zoilo, el verdugo.
Fué por la gloria su estrella encendida.
Y esto pasó en el reinado de Hugo,