Tus órganos, tus prosas, tus cantos llanos

Y tus llantos que parten los corazones.

Ramillete de dulces trinos verbales,

Javalina de Diana la Cazadora,

Ritmo que tiene el filo de cien puñales,

Que muerde y acaricia, mata y enflora.

Las Tirsis campesinas de ti están llenas

Y aman, radiosa abeja, tus bordoneos;

Así riegas tus chispas las nochebuenas

Como adornas la lira de los Orfeos.