Y oían, divinas Tirsis de Versalles,

Las declaraciones de sus caballeros?

¿Fué en ese buen tiempo de duques pastores,

De amantes princesas y tiernos galanes,

Cuando entre sonrisas y perlas y flores

Iban las casacas de los chambelanes?

¿Fué acaso en el Norte o en el Mediodía?

Yo el tiempo y el día y el país ignoro;

Pero sé que Eulalia ríe todavía,

¡Y es cruel y eterna su risa de oro!