A Alberto Ghiraldo.

Alberto, en el propíleo del tiempo soberano

Donde Renan rezaba, Verlaine cantado hubiera.

Primavera una rosa de amor tiene en la mano

Y cerca de la joven y dulce Primavera

Término su sonrisa de piedra brinda en vano

A la desnuda náyade y a la ninfa hechicera

Que viene a la soberbia fiesta de la pradera

y del boscaje, en busca del lírico Sylvano.

Sobre su altar de oro se levanta la Dea,—