Mojada y suelta; terrible, fiera,
Corre del monte por la extensión;
Ladran sus perros enfurecidos;
Entre sus dedos humedecidos
Lleva una flecha para el ladrón.
Ya a los centauros a ver alcanza
La cazadora; ya el dardo lanza,
Y un grito se oye de hondo dolor:
La casta divina de la venganza
Mató al raptor...