A las rubias marquesas. Soñolientos
Filósofos defienden las ternuras
Del amor, con sutiles argumentos,
Mientras que surge de la verde grama,
En la mano el acanto de Corinto,
Una ninfa a quien puso un epigrama
Beaumarchais, sobre el mármol de su plinto.
Amo más que la Grecia de los griegos
La Grecia de la Francia, porque en Francia,
Al eco de las Risas y los Juegos,