Pan, de su flauta desgrana
un canto que, en la mañana,
perla a perla, ríe y llora.
Que el amor no admite cuerdas reflexiones.
(A la manera de Santa Ffe.)
Señora, amor es violento,
y cuando nos transfigura
nos enciende el pensamiento
la locura.
No pidas paz a mis brazos
que a los tuyos tienen presos: