Las guitarras decían en sus cuerdas sonoras

Las vagas aventuras y las errantes horas,

Volaban los fandangos, daba el clavel fragancia;

La gitana, embriagada de lujuria y cariño,

Sintió cómo caída dentro de su corpiño

El bello luis de oro del artista de Francia.

A maestre Gonzalo de Berceo.

Amo tu delicioso alejandrino

Como el de Hugo, espíritu de España;

Este vale una copa de champaña