Al abrazo imposible de la Venus de Milo.

Adornan verdes palmas el blanco peristilo;

Los astros me han predicho la visión de la Diosa;

Y en mi alma reposa la luz como reposa

El ave de la luna sobre un lago tranquilo.

Y no hallo sino la palabra que huye,

La iniciación melódica que de la flauta fluye

Y la barca del sueño que en el espacio boga;

Y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente,

El sollozo continuo del chorro de la fuente