En su Jerusalem el rey hermoso,

Negra que haga brotar bajo su planta

La rosa y la cicuta del reposo...

Amor, en fin, que todo diga y cante,

Amor que encante y deje sorprendida

A la serpiente de ojos de diamante

Que está enroscada al árbol de la vida.

Amame así, fatal cosmopolita,

Universal, inmensa, única, sola

y todas; misteriosa y erudita: