Los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,

De Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!

Está presa en sus oros, está presa en sus tules,

En la jaula de mármol del palacio real;

El palacio soberbio que vigilan los guardas,

Que custodian cien negros con sus cien alabardas,

Un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!

(La princesa está triste. La princesa está pálida)