Amantes coloquios y dulces alarmas.

El verso de fuego de D'Anunzio era

Como un son divino que en las saturnales

Guiara las manchadas pieles de pantera.

A fiestas soberbias y amores triunfales.

E iban con manchadas pieles de pantera,

Con tirsos de flores y copas paganas

Las almas de aquellos jóvenes que viera

Venus en su templo con palmas hermanas.

Venus, la celeste reina que adivina