La alegría noble del vino de oro.


EL PAIS DEL SOL

Para una artista cubana.

Junto al negro palacio del rey de la isla de Hierro—(¡oh, cruel, horrible destierro!)—¿cómo es que tú, hermana harmoniosa, haces cantar al cielo gris, tu pajarera de ruiseñores, tu formidable caja musical? ¿No te entristece recordar la primavera en que oiste a un pájaro divino y tornasol

en el país del sol?

En el jardín del rey de la isla de Oro—(¡oh, mi ensueño que adoro!)—fuera mejor que tú, harmoniosa hermana, amaestrases tus aladas flautas, tus sonoras arpas; tú que naciste donde más lindos nacen el clavel de sangre y la rosa de arrebol,

en el país del sol!