en las tardes misteriosas
del buen tiempo que pasó.
Me recuerdas mi morada,
me retratas mi solar,
mas si hoy, abandonada,
ya no cierras ni abres nada,
pobre llave desdentada,
¿para qué te he de guardar?
Esto es delicioso, sencillo y fino. No puede haber expresión más transparente y simple. De más decir que al autor de tales versos se le señala y clasifica entre los llamados modernistas.
En Hojeando estampas viejas el lírico tiene la imprecisa sensación de una vida anterior, heroica y amorosa. En Ruego pide a un âme soeur, como dicen los franceses, piedad y suavidad: en Til qu'en songe becqueriza a su modo.