ERRATAS Y ENMIENDAS

Pág.LíneaDiceDebe decir
132Mang, el murciélagoMang, el murciélago,
1510KanKhan
5218Por divertirsePor entretenimiento
5428 y 29Millas y millasLeguas y leguas
7030Podía oirOía
7333Podían engañarseSe engañaban
8535Cama roja barnizada, unaCama roja barnizada; una
1049Tocaban las campanas y soplaban Tocaban las campanas, y soplaban
1357SiguiólesSiguiólas
16612Todas las mangustasLas mangustas
1809VisloVisto
2611MaletaMuleta
28926HabíaHabían
30829Y tu manada—Y tu manada
31323AradorArado
4164La colocó derechaLa colocó
4235CambiarAlterar
4541Á luz del solÁ la luz del sol
47030BurbujantesBurbujeantes

Prólogo del traductor

El libro de las tierras vírgenes, que no tengo noticia de que se haya traducido antes de ahora al castellano, lleva en inglés los títulos de The Jungle Book y The Second Jungle Book, pues se halla dividido en dos series, cada una de las cuales forma un tomo aparte. Háse creído más conveniente reunirlas aquí en un sólo volumen, y como en castellano no se usa la palabra jungle, que posee el francés, por ejemplo, el traductor ha considerado que, para el título del libro, la mejor versión de aquel vocablo era algo que abarcara todos los significados que quiere darle el autor. Son éstos bastante diversos y aun bastante vagos, pues lo mismo puede traducirse por selva, que por tierra inculta y llena de maleza; lo mismo podría aplicarse á la manigua cubana, que le sirve al autor para hablarnos de grandes extensiones de la abrasada India ó de las que están cubiertas por los hielos á poca distancia del Polo; del propio modo se refiere á la tierra, en este libro, que á sus habituales pobladores... y aun Kipling llega, arrastrado por su imaginación de poeta, á hacer de la Jungle, con mayúscula, una entidad tan importante como la Sociedad humana, con sus leyes, usos y costumbres, lenguaje, etc.

En el texto de la obra yo he escrito, generalmente, selva donde decía jungle, y, acomodándome al espíritu del autor, he acudido también á la majestuosa mayúscula siempre que se ha tratado de dar á aquella palabra cierto sentido enfático digno de los graves y trascendentales asuntos que aquí se dilucidan entre osos, lobos, tigres, panteras, elefantes, cocodrilos, chacales, monos, serpientes, pájaros y demás personajes importantes con quienes ha de trabar conocimiento quien siga leyendo atentamente las páginas de este volumen, el cual es, en su mayor parte, el libro de las selvas Indias, y así podría haberse llamado en castellano, si cuanto el autor nos cuenta ocurriera en la India y entre sus selvas.

The Jungle Book es famoso en Inglaterra y en los países de lengua inglesa, y más de un crítico, no siempre benévolo con el autor, lo considera como la mejor obra de éste.

Desde 1894, en que se publicó la primera edición de la serie inicial de estos cuentos, se han agotado ya varias de aquéllas, y la Société du Mercure de France, incluyendo la obra en la lista de las que publica de autores extranjeros, ha contribuído también grandemente á propagarla entre los que no suelen leer libros ingleses y están al tanto de las últimas novedades parisienses[1]. Kipling merece en verdad ser traducido, ya que es uno de los autores más populares de Inglaterra, una de las más potentes figuras literarias de hoy, y, sin duda, la que mejor puede vanagloriarse de ser, entre las gentes de su raza, gloria de la literatura al propio tiempo que fuerza política, fuerza que él ha conquistado y sostenido por medio de la pluma. No es Kipling uno de esos autores refinados que escriben pensando más en el arte que en el público que ha de leer sus trabajos. Por el contrario, se le ha dicho que es una especie de periodista que busca los asuntos palpitantes y hace de sus grandes dotes literarias arma de combate. Tiene el fuerte y pesado puño de la raza anglo-sajona pura, sin influencias debilitantes que vengan á suavizar asperezas, y hay que tomarle como él es: como tipo representativo de la gran familia de que forma parte, como condensación de todas las buenas y malas cualidades que pasean por el mundo, con aire sereno y triunfal á la vez, muchos millones de hombres que han creado y extienden por todas partes una civilización poderosa, personal, dominadora, pero que lleva en el fondo un gran sedimento de libertad para todo el que forma parte integrante de ella, no para el que estorbe su marcha ambiciosa, incansable.

Es difícil adivinar si todos los paladares españoles gustarán por igual del manjar exótico que entre el editor y yo les ofrecemos con el título de El libro de las tierras vírgenes. Yo creo que toda persona de cultivado gusto hallará en esos cuentos de Kipling mucho que admirar, y que no será acogida con indiferencia, en España y en la América que fué española, obra que reune tan grandes condiciones para quedar como una de las más típicas muestras de la literatura inglesa contemporánea, y una, también, de las más artísticas que se han escrito con la intención de que puedan servir, lo mismo para instructivo solaz de los niños, que para inofensivo regalo de personas mayores que sepan deleitarse viendo el fondo intencionado de lo que sólo parece dirigido á despertar juveniles imaginaciones y á mantener más ó menos viva su curiosidad. En la literatura de todo el mundo hay ya otras obras que son infantiles sólo por el aspecto, y que los hombres citan con respeto, porque quien las escribió demostró en ellas ser consumado artista, poeta y pensador.

Yo espero que á la lista de esas obras las futuras historias de la literatura añadirán The Jungle Book de Rudyard Kipling, y que la única duda que se ofrecerá á los historiadores será la de si es una obra realmente escrita para niños ó una juguetona y sonriente serie de sátiras sociales encubiertas y de estupendas descripciones para personas mayores que tengan alma poética é inclinada á soñar en lo lejano, lo nuevo y lo raro.