José Enrique Rodó.
(Uruguay.)
Rufino es un poeta genial y originalísimo, un literato que cincela la prosa, y una de las más bellas esperanzas de Venezuela.
(Plumas.—Puerto Rico.)
Aun conservo fresco el recuerdo de aquel día en que Rufino Blanco y yo anduvimos por primera vez juntos en la capital del mundo civilizado. Fue la víspera de entrar el Czar: la plaza de la gran ópera estaba obstruída, cerrada, amurallada de hombres, de mujeres, de vehículos de todas clases, y nosotros teníamos, por fuerza, que atravesarla. Una oleada de gente nos llevó al lado opuesto y entonces mi compañero, enfurecido como buen venezolano, me gritó:
Vamos á abrirnos paso á palos por entre estos canallas, ¿quieres?
Dos ó tres de la compacta muchedumbre lo miraron fijamente y se rieron. Creían que era un artista loco.
Tal es Rufino Blanco: un poeta original, un artista, con un carácter irrefrenable.