33 Por el camino que vino se volverá, y no entrará en esta ciudad, dice el SEÑOR.
34 Porque [yo] ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí, y por amor de David mi siervo.
35 Y aconteció [que] la misma noche salió el ángel del SEÑOR, e hirió en el campamento de los Asirios ciento ochenta y cinco mil [hombres]; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí los cuerpos de los muertos.
36 Entonces Senaquerib, rey de Asiria se partió, y se fue de allí y se estuvo en Nínive.
37 Y aconteció, que estando él adorando en el templo de Nisroc su dios, Adramelec y Sarezer sus hijos lo hirieron a cuchillo; y huyeron a tierra de Ararat. Y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo.
CAPÍTULO 20
1 En aquellos días cayó Ezequías enfermo de muerte, y vino a él Isaías profeta hijo de Amós, y le dijo: El SEÑOR dice así: Dispón de tu casa, porque has de morir, y no vivirás.
2 Entonces volvió él su rostro a la pared, y oró al SEÑOR, y dijo:
3 Te ruego, oh SEÑOR, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y en corazón perfecto; y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías con gran lloro.
4 Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, vino palabra del SEÑOR a Isaías, diciendo: