12 Y el SEÑOR te dé entendimiento y prudencia, y él te dé mandamientos para Israel; y que [tú] guardes la ley del SEÑOR tu Dios.
13 Entonces serás prosperado, si guardares para hacer los estatutos y derechos que el SEÑOR mandó a Moisés sobre Israel. Esfuérzate pues, y cobra ánimo; no temas, ni desmayes.
14 He aquí, [yo] en mi estrechez he prevenido para la Casa del SEÑOR cien mil talentos de oro, y un millar de millares de talentos de plata; no tiene peso el bronce ni el hierro, porque es mucho. Asimismo he preparado madera y piedra, a lo cual [tú] añadirás.
15 Tú tienes contigo muchos oficiales, canteros, albañiles, y carpinteros, y todo [hombre] experto en toda obra.
16 Del oro, de la plata, del bronce, y del hierro, no hay número. Levántate [pues], y a la obra; que el SEÑOR será contigo.
17 Asimismo mandó David a todos los principales de Israel que diesen ayuda a Salomón su hijo, [diciendo]:
18 ¿No es con vosotros el SEÑOR vuestro Dios, el cual os ha dado quietud de todas partes? Porque él ha entregado en mi mano los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sujetada delante del SEÑOR, y delante de su pueblo.
19 Poned, [pues], ahora vuestros corazones y vuestros ánimos en buscar al SEÑOR vuestro Dios; y levantaos, y edificad el santuario del SEÑOR Dios, para traer el arca del pacto del SEÑOR, y lo santos vasos de Dios, a la Casa edificada al nombre del SEÑOR.
CAPÍTULO 23
1 Siendo, pues, David ya viejo y lleno de días, hizo a Salomón su hijo rey sobre Israel.