10 Mas él conoció mi camino; me probó, y salí como oro.

11 Mis pies tomaron su rastro; guardé su camino, y no me aparté.

12 Del mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comida.

13 Pero si él [se determina] en una cosa, ¿quién lo apartará? Su alma deseó, e hizo.

14 Por tanto él acabará lo que me es necesario; y muchas cosas como éstas [hay] en él.

15 Por lo cual yo me espantaré delante de su rostro; consideraré, y lo temeré.

16 Dios ha enternecido mi corazón, y el Omnipotente me ha espantado.

17 ¿Por qué no fui yo cortado delante de las tinieblas, y cubrió con oscuridad mi rostro?

CAPÍTULO 24

1 Puesto que no son ocultos los tiempos al Todopoderoso, ¿por qué los que le conocen no ven sus días?