25 Aprobaba el camino de ellos, y me sentaba en cabecera; y moraba como rey en el ejército, como el que consuela llorosos.

CAPÍTULO 30

1 Mas ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí; cuyos padres yo desdeñara ponerlos con los perros de mi ganado.

2 Porque ¿para qué yo habría menester la fuerza de sus manos, en los cuales pereció el tiempo?

3 Por causa de la pobreza y del hambre [andaban] solos; huían a la soledad, al lugar tenebroso, asolado y desierto.

4 Que cogían malvas entre los arbustos, y raíces de enebro para calentarse.

5 Eran echados de entre [los hombres], y [todos] les daban gritos como al ladrón.

6 Habitaban en las barrancas de los arroyos, en las cavernas de la tierra, y en las piedras.

7 Bramaban entre las matas, y se congregaban debajo de las espinas.

8 Hijos de viles, y hombres sin nombre, más bajos que la misma tierra.