30 Mi piel está denegrida sobre mí, y mis huesos se secaron con ardentía.
31 Y se ha tornado mi arpa en luto, y mi órgano en voz de lamentadores.
CAPÍTULO 31
1 Hice pacto con mis ojos; ¿cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?
2 Porque ¿qué galardón [me daría] de arriba Dios, y qué heredad el Omnipotente de las alturas?
3 ¿Por ventura no hay quebrantamiento para el impío, y extrañamiento para los que obran iniquidad?
4 ¿Por ventura no ve él mis caminos, y cuenta todos mis pasos?
5 Si anduve con mentira, y si mi pie se apresuró a engaño,
6 péseme Dios en balanzas de justicia, y conocerá mi perfección.
7 Si mis pasos se apartaron del camino, y si mi corazón se fue tras mis ojos, y si algo se apegó a mis manos,