18 Porque lleno estoy de palabras, y el espíritu de mi corazón me constriñe.
19 De cierto mi corazón [está] como el vino que no tiene respiradero, y se rompe como odres nuevos. 20 Hablaré pues y respiraré; abriré mis labios, y responderé.
21 No haré ahora acepción de personas, ni usaré con hombre de títulos lisonjeros.
22 Porque no sé hablar lisonjas; [de otra manera] en breve mi Hacedor me consuma.
CAPÍTULO 33
1 Por tanto, Job, oye ahora mis razones, y escucha todas mis palabras.
2 He aquí yo abriré ahora mi boca, y mi lengua hablará en mi garganta.
3 Mis razones [declararán] la rectitud de mi corazón, y mis labios proferirán pura sabiduría.
4 El espíritu de Dios me hizo, y la inspiración del Omnipotente me dio vida.
5 Si pudieres, respóndeme; dispón tus palabras, estás delante de mí.