3 Mi alma asimismo está muy conturbada; y tú, SEÑOR, ¿hasta cuándo?

4 Vuelve, oh SEÑOR, libra mi alma; sálvame por tu misericordia.

5 Porque en la muerte no [hay] memoria de ti, ¿quién te loará en el sepulcro?

6 Heme consumido a fuerza de gemir; todas las noches inundo mi lecho, riego mi estrado con mis lágrimas.

7 Mis ojos están carcomidos de descontento; se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.

8 Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; porque el SEÑOR ha oído la voz de mi lloro.

9 El SEÑOR ha oído mi ruego; el SEÑOR ha recibido mi oración.

10 Se avergonzarán, y se turbarán mucho todos mis enemigos; se volverán [y] serán avergonzados de repente.

CAPÍTULO 7

1 Sigaión de David, que cantó al SEÑOR sobre las palabras de Cus, hijo de Benjamín. SEÑOR Dios mío, en ti he confiado; sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame;