7 Bendeciré al SEÑOR, que me aconseja; aun en las noches me enseña mis riñones.
8 Al SEÑOR he puesto siempre delante de mí; porque [estando El] a mi diestra, no seré conmovido.
9 Por tanto se alegró mi corazón, y se gozó mi gloria; también mi carne reposará segura.
10 Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; ni darás tu Misericordioso para que vea corrupción.
11 Me harás saber la senda de la vida; plenitud de alegrías hay con tu rostro; deleites en tu diestra para siempre.
CAPÍTULO 17
1 Oración de David. Oye, oh SEÑOR, justicia; está atento a mi clamor; escucha mi oración [hecha] sin labios de engaño.
2 De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud.
3 [Tú] has probado mi corazón, [me] has visitado de noche; me has refinado, y nada [inicuo] hallaste; lo que pensé, no pasó mi boca.
4 Para las obras humanas, por la palabra de tus labios yo observé los caminos del violento.