9 No juntes con los pecadores mi alma, ni con los varones de sangre mi vida,

10 en cuyas manos [está] el mal, y su diestra [está] llena de sobornos.

11 Mas yo ando en mi integridad; redímeme, y ten misericordia de mí.

12 He caminado en rectitud; en las congregaciones bendeciré al SEÑOR.

CAPÍTULO 27

1 De David. El SEÑOR [es] mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré? El SEÑOR [es] la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme?

2 Cuando se allegaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.

3 Aunque se asiente campamento contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo en esto confío.

4 Una cosa he demandado al SEÑOR, ésta buscaré; que esté [yo] en la Casa del SEÑOR todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del SEÑOR, y para inquirir en su templo.

5 Porque [él] me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me esconderá en el escondrijo de su tienda; en roca me pondrá alto.