27 Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea ensalzado el SEÑOR, que ama la paz de su siervo.
28 Y mi lengua hablará de tu justicia; todo el día de tu loor.
CAPÍTULO 36
1 Al Vencedor: del siervo del SEÑOR, de David. La rebelión del impío me dice al corazón: No [hay] temor de Dios delante de sus ojos.
2 Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.
3 Las palabras de su boca [son] iniquidad y fraude; no quiso entender para bien hacer.
4 Iniquidad piensa sobre su cama; está en camino no bueno, no aborrece el mal.
5 SEÑOR, hasta los cielos [es] tu misericordia; tu verdad hasta las nubes.
6 Tu justicia como los montes de Dios, tus juicios abismo grande: Oh SEÑOR, al hombre y al animal conservas.
7 ¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! [Por eso] los hijos de Adán se abrigan en la sombra de tus alas.