36 Pero pasó, y he aquí no aparece; lo busqué, y no fue hallado.
37 [Sin] Considera al perfecto, y mira al recto; que la postrimería de cada uno [de ellos] es paz.
38 Mas los rebeldes fueron todos destruidos; la postrimería de los impíos fue talada.
39 [Tau] Pero la salud de los justos es el SEÑOR, y [él es] su fortaleza en el tiempo de la angustia.
40 Y el SEÑOR los ayudó, y los libera, y los libertará de los impíos; y los salvará, por cuanto esperaron en él.
CAPÍTULO 38
1 Salmo de David, digno de memoria. SEÑOR, no me reprendas en tu furor, ni me castigues en tu ira.
2 Porque tus saetas descendieron en mí, y sobre mí ha descendido tu mano.
3 No hay sanidad en mi carne a causa de tu ira; ni [hay] paz en mis huesos a causa de mi pecado.
4 Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza; como carga pesada se han agravado sobre mí.