5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué bramas contra mí? Espera a Dios; porque aún tengo de alabar a [quien es] la salud de mi rostro, y el Dios mío.

CAPÍTULO 44

1 Al Vencedor: a los hijos de Coré: Masquil. Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado la obra [que] hiciste en sus tiempos, en los tiempos antiguos.

2 Tú con tu mano echaste los gentiles, y los plantaste a ellos; afligiste los pueblos, y los arrojaste.

3 Porque no heredaron la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.

4 Tú, oh Dios, [eres] mi rey: Manda saludes a Jacob.

5 Por medio de ti acornearemos a nuestros enemigos; en tu Nombre atropellaremos a nuestros adversarios.

6 Porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará.

7 Porque [tú] nos has guardado de nuestros enemigos, y has avergonzado a los que nos aborrecían.

8 En Dios nos alabamos todo [el] tiempo, y para siempre loaremos tu Nombre. (Selah.)