18 Si veías al ladrón, tú corrías con él; y con los adúlteros [era] tu parte.
19 Tu boca metías en mal, y tu lengua componía engaño. 20 Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia.
21 Estas cosas hiciste, y [yo] he callado; pensabas [por eso] que de cierto sería [yo] como tú; yo te argüiré, y las pondré delante de tus ojos.
22 Entended ahora esto, los que [os] olvidáis de Dios; no sea que [os] arrebate, y no [haya] quién [os] libre.
23 El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le enseñaré la salud de Dios.
CAPÍTULO 51
1 Al Vencedor: Salmo de David, cuando después que entró a Betsabé, vino a él Natán el profeta. Ten misericordia de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades rae mis rebeliones.
2 Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado [está] siempre delante de mí.
4 Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, [y] tenido por puro en tu juicio.