8 No des, oh SEÑOR, al impío sus deseos; no saques [adelante] su pensamiento, [para] que no se ensoberbezca. (Selah.)
9 [En cuanto a] la cabeza de los que me cercan, la perversidad de sus labios la cubra.
10 Caigan sobre ellos brasas; en el fuego los haga caer, en profundos hoyos de donde no salgan.
11 El varón de lengua [maligna] no será firme en la tierra; el mal cazará al varón de violencia para derribarle.
12 [Yo] sé que hará el SEÑOR el juicio del pobre, el juicio de los menesterosos.
13 Ciertamente los justos alabarán tu Nombre; los rectos morarán en tu presencia.
CAPÍTULO 141
1 Salmo de David. SEÑOR, a ti he llamado; apresúrate a mí; escucha mi voz, cuando te llamare.
2 Sea enderezada mi oración delante de ti [como] incienso, el don de mis manos [como el] sacrificio de la tarde.
3 Pon, oh SEÑOR, guarda a mi boca; guarda la puerta de mis labios.