32 Porque el reposo de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los locos los echará a perder.

33 Mas el que me oyere, habitará confiadamente, y vivirá reposado del temor del mal.

CAPÍTULO 2

1 Hijo mío, si tomares mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti,

2 haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; [si] inclinares tu corazón a la prudencia;

3 si clamares a la inteligencia, [y] a la prudencia dieres tu voz;

4 si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros;

5 entonces entenderás el temor del SEÑOR, y hallarás el conocimiento de Dios.

6 Porque el SEÑOR da la sabiduría, y de su boca [viene] el conocimiento y la inteligencia.

7 El guarda el ser a los rectos; [es] escudo a los que caminan perfectamente,