18 Por lo cual su casa está inclinada a la muerte, y sus veredas [van] hacia los muertos.

19 Todos los que a ella entraren, no volverán, ni tomarán las veredas de la vida. 20 Para que andes por el camino de los buenos, y guardes las veredas de los justos.

21 Porque los rectos habitarán la tierra, y los perfectos permanecerán en ella;

22 mas los impíos serán cortados de la tierra, y los prevaricadores serán de ella desarraigados.

CAPÍTULO 3

1 Hijo mío, no te olvides de mi ley; y tu corazón guarde mis mandamientos;

2 porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán.

3 Misericordia y verdad no te desamparen; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón;

4 y hallarás gracia y buena opinión en los ojos de Dios y de los hombres.

5 Fíate del SEÑOR de todo tu corazón, y no estribes en tu [propia] prudencia.