32 Mas el que comete adulterio con la mujer, [es] falto de corazón; corrompe su alma el que tal hace.

33 Plaga y vergüenza hallará; y su afrenta nunca será raída.

34 Porque el celo sañudo del varón no perdonará en el día de la venganza;

35 no tendrá respeto a ninguna redención; ni querrá perdonar, aunque multipliques el cohecho.

CAPÍTULO 7

1 Hijo mío, guarda mis razones, y encierra contigo mis mandamientos.

2 Guarda mis mandamientos, y vivirás; y mi ley como las niñas de tus ojos.

3 Lígalos a tus dedos; escríbelos en la tabla de tu corazón.

4 Di a la sabiduría: Tú [eres] mi hermana; y a la inteligencia llama parienta,

5 para que te guarden de la mujer ajena, y de la extraña que ablanda sus palabras.