27 El sacrificio de los impíos [es] abominación; ¡cuánto más ofreciéndolo con maldad!
28 El testigo mentiroso perecerá; mas el hombre que oye, permanecerá en su dicho.
29 El hombre impío endurece su rostro; mas el recto ordena sus caminos.
30 No [hay] sabiduría, ni inteligencia, ni consejo, contra el SEÑOR.
31 El caballo se apareja para el día de la batalla; mas del SEÑOR [es] el salvar.
CAPÍTULO 22
1 De más estima es la buena fama que las muchas riquezas; y la buena gracia [más] que la plata y el oro.
2 El rico y el pobre se encontraron; a todos ellos [los] hizo el SEÑOR.
3 El avisado ve el mal, y se esconde; mas los simples pasan, y reciben el daño.
4 Riquezas, y honra, y vida, [son] la remuneración de la humildad y del temor del SEÑOR.