28 [Como] ciudad derribada y sin muro, [es] el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.

CAPÍTULO 26

1 Como la nieve en el verano, y la lluvia en la siega, así conviene al loco la honra.

2 Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición sin causa nunca vendrá.

3 El látigo para el caballo, y el cabestro para el asno, y la vara para el cuerpo del loco.

4 Nunca respondas al loco en conformidad a su locura, para que no seas tú también como él.

5 Responde al loco mostrándole su locura, para que no se estime sabio en su opinión.

6 El que da un cargo al que no tiene facultad para ejercitarlo, [es] el que envía algo por mano del loco; y beberá el daño.

7 Así como camina el cojo; es el proverbio en la boca del loco.

8 Como quien liga la piedra en la honda, así es el que da honra al loco.