14 Yo miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello [es] vanidad y aflicción de espíritu.
15 Lo torcido no se puede enderezar; y lo falto no puede contarse.
16 Hablé yo con mi corazón, diciendo: He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia.
17 Y di mi corazón a conocer la sabiduría, y la ciencia; y las locuras y [los] desvaríos conocí [al fin] que aun esto era aflicción de espíritu.
18 Porque en la mucha sabiduría [hay] mucha tristeza; y quien añade ciencia, añade dolor.
CAPÍTULO 2
1 Dije yo [también] en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también [era] vanidad.
2 A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto?
3 Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que mi corazón anduviese en sabiduría, y retuviese la locura, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.
4 Engrandecí mis obras, edifiqué [para] mí casas, planté [para] mí viñas;