19 Porque el suceso de los hijos de los hombres, y el suceso del animal, el mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros; y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo [es] vanidad. 20 Todo va a un lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo.

21 ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres suba arriba, y que el espíritu del animal descienda debajo de la tierra?

22 Así que he visto que no [hay] cosa mejor que alegrarse el hombre con lo que hiciere; porque esta [es] su parte; porque ¿quién lo llevará para que vea lo que será después de él?

CAPÍTULO 4

1 Me volví [y] vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las lágrimas de los oprimidos, y que no tienen consolador; y que la fuerza [estaba] en la mano de sus opresores, y para ellos no [había] consolador.

2 Y alabé yo [a] los finados que ya murieron, más que [a] los vivientes que hasta ahora están vivos.

3 Y [tuve por] mejor que ellos ambos al que no ha sido aún, porque no ha visto las malas obras que se hacen debajo del sol.

4 He visto asimismo que todo trabajo y toda rectitud de obras mueve la envidia del hombre contra su prójimo. También esto [es] vanidad y aflicción de espíritu.

5 El loco dobla sus manos y come su [misma] carne.

6 Más vale un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.